¿Mentes enfermas o almas heridas?




Día a día sorprende la cantidad de hechos de violencia extrema. 
Varones que no se conforman con abandonar mujer e hijos, sino que se ensañan en provocar daños posteriores. 
No preocupándose por el bienestar de los que abandonó,  también atacando a la mujer que usó para satisfacer deseos mezquinos. Engendrando niños que no solamente los abandona, sino que además no permite que la madre pueda ocuparse de ellos como debiera, pues no la deja tranquila, persiguiéndola de distintas maneras.

¿Por qué sucede esto? 
Personalmente creo que las personas, están demasiadas apuradas por tener un hombre o una mujer al lado, haciendo de la convivencia un culto que no se fijan, no se toman el tiempo de ver a quien admiten en su vida, no alcanzan a conocerse, no buscan saber cuál es su vida, que propósitos tienen  y no piensan que las relaciones humanas equivocadas, tienen sus consecuencias. 
Porque cuando se tiene relaciones transitorias y encuentros sexuales ocasionales, se involucra todo el ser es decir, espíritu alma y cuerpo, pues no se puede separar porque constituye un todo, los cuales quedan afectados cuando sucede una ruptura. Aunque los cuerpos se separen, no pasa lo mismo con el resto del ser, quedan ligaduras emocionales y afectivas que permanecen, aunque dañadas.
Eso enferma el alma, confunde los sentimientos, afectas las emociones, la mente no funciona con normalidad. Ahora actúa motivada por esos afectos y sentimientos destrozados, que se expresan a través de la conducta violenta.

¿Como solucionar?
La solución para esto no se encuentra en la ciencia médica, ni en la psicología o psiquiatría, tampoco en las leyes judiciales vigentes, ya que muchas veces estas actúan como un paliativo y nada más.

Entonces ¿Qué hacer?  ¿Tendrá salida toda esta problemática social?
La respuesta es sí, hay otra instancia adonde recurrir pero no se puede ni debe imponerse, debe llegar en forma personal y voluntaria, porque la búsqueda debe ser individual consciente de que realmente necesita una ayuda externa, para que sea efectiva.
Hay un Hombre capaz de ocuparse de este problema humano. Pero debemos acercarnos a Él, creer en El y aceptar sus condiciones, aunque nos parezcan absurdas.
Pero es la única persona que puede ayudarnos, porque Él nos conoce, sabe nuestra necesidad y es el único que puede sanar el alma enferma,
El cambia nuestro interior, ordena nuestros pensamientos y restaura nuestras emociones y sentimientos.

¿Dónde encontrarlo? 
En este momento está al lado suyo, solo que espera que usted tome la decisión de contarle lo que pasa, pidiendo que le ayude y sin duda que lo hará.
Pues Él dice; con amor eterno te he amado, por tanto te prolongue mi misericordia y también, echa toda tu ansiedad sobre mí, porque yo tengo cuidado de ti. Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.
Ese es el Hombre que puede ocuparse de su problema, Jesucristo el Hijo de Dios, quien vino para darnos vida y vida en abundancia para El nada es imposible. 

Bendiciones.



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