Todavía hay esperanza
Después de ver
un tremendo accidente de tránsito que sufre una madre con su beba, y enterarme
que las personas que iban en el vehiculo que la atropelló, eran menores que
habían cometido un ilícito e iban huyendo de las autoridades policiales, que
sin ningún tipo de compasión por esa mamá y su beba, siguieron estos jóvenes su
huída hasta ser apresados.
Pero no todo
está perdido entre los jóvenes, pues aunque los delincuentes que cometieron
este tremendo hecho, no les importó la vida de otros ni la propia.
Allí mismo un
adolescente que pasaba por el lugar, pero que transita otro camino, que tiene
otro modelo de vida, que sí se interesa por el prójimo y la vida de otros, es
la persona que Dios utiliza para salvar la vida, de esa inocente criatura que yacía tendida en
el suelo, por causa de irresponsables que no miden las consecuencias de su
accionar equivocado.
Gracias a Dios
por estos adolescentes como este hijo de bombero, que tienen una familia que
los contiene, un padre que con su ejemplo de vida le muestra el camino a
seguir, a valorar la vida propia y la ajena, que observando la instrucción que
recibían los bomberos, aprendió como salvar una vida y al ver ese tremendo
accidente que sufrió esta mamá y su beba, no dudó un momento y se encargó de
reanimar a la beba con la técnica que había visto hacer a otros y que dio su resultado.
Esto me lleva
a reflexionar en esto que dicen Las Sagradas Escrituras en el libro de
Eclesiastés 11;
Diviértete, joven, ahora que
estás lleno de vida; disfruta de lo bueno ahora que puedes.
Déjate llevar por los
impulsos de tu corazón y por todo lo que ves, pero recuerda que de todo ello Dios
te pedirá cuentas.
Aleja de tu mente las
preocupaciones y echa fuera de ti el sufrimiento, porque aun los mejores días
de la juventud son vana ilusión.
Cuan importante es ocuparnos
de trasmitir a los adolescentes y jóvenes, las buenas enseñanzas de las
Escrituras, para que ellos se vayan formando con principios de vida saludables,
y que anhelen ser personas de bien, para crear un mundo distinto.
Un mundo donde la solidaridad
y el respeto por el otro, sea moneda corriente.
Por eso creo que no todo está
perdido, hay esperanza, solo que los mayores debemos seguir ocupándonos, de
cuidar nuestro propio comportamiento, para seguir mostrando a jóvenes y
adolescentes, que el camino de la delincuencia, no es el mejor camino aunque
sea más fácil.
Es cierto que para ser buena
persona, hay que estudiar, asumir responsabilidades, ser respetuoso y querer
lograr una buena meta como ciudadano, como vecino, como padre, como hijo en
fin, como persona.
Gracias a Dios eso es posible
con la ayuda que nos ofrece Jesucristo el Hijo de Dios, quien entregó su vida
en la cruz del Calvario, para que nosotros, los seres humanos, tengamos nueva
vida en El, y además envió su Santo Espíritu para que nos ayudara en ese
emprendimiento de vida saludable. Romanos 12:14-21
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