La vida hay que vivirla



¡Cuántos debate hay sobre la vida! Especialmente de cómo vivirla, cada uno tiene su propia teoría con respecto a esto. 
Y todos coincidimos en que queremos vivir y disfrutar  de la vida.

El problema es que no sabemos o no entendemos

¿Qué es disfrutar de algo sin que eso nos dañe?, o ¿qué es en realidad divertirse y pasarla bien?

Y al estar equivocado con respecto a eso, hace también que nos equivoquemos con respecto a la forma de hacerlo o vivirlo.

El escritor sagrado también estaba en esa búsqueda y él dice;
También me dije a mí mismo:
Ahora voy a hacer la prueba divirtiéndome; voy a darme buena vida.
¡Pero hasta eso resultó vana ilusión! quise probar el estímulo del vino, y me entregué a él para saber si eso es lo que más le conviene al hombre durante sus contados días en este mundo.
Tuve cantores y cantoras, placeres humanos y concubina tras concubina.
Fui un gran personaje,  nunca me negué ningún deseo; jamás me negué ninguna diversión. Eclesiastés 2

Pero luego de todo esto descubre que todo lo que considera disfrutar de la vida como ser, diversión a su manera, darse al vino y andar de parranda, entregarse a los placeres sexuales, tener mujeres y no negarse ningún deseo no le produce satisfacción interior, sino que es algo pasajero, que termina ese momento y termina todo.

Entonces dice; Llegué a odiar la vida, pues todo lo que se hace en este mundo resultaba en contra mía.

Realmente, todo es vana ilusión, ¡es querer atrapar el viento!  Llegué a odiar también todo el trabajo que había realizado en este mundo.

¡Qué tristeza! Pues lo mismo que descubre el escritor sagrado es lo que descubrimos nosotros cuando buscamos vivir la vida a nuestra manera, terminamos desilusionados.

Lo que pasa es que los seres humanos creemos que sabemos vivir bien, y no es así, necesitamos aprender a vivir, necesitamos que alguien nos enseñe aun cuando no nos guste que así sea.
Es por eso que debemos prestarle atención a aquel que dijo; Yo he venido para que tengan vida plena y abundante.

Al Dios eterno creador nuestro le importa mucho y se interesa por nuestro bienestar, por la vida que vivimos aunque a veces no lo entendemos así.

Alguna vez habrá escuchado o dicho esto que también ya lo había dicho el sabio Salomón y quedó registrado en Las Sagradas Escrituras
¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar?  
Me doy cuenta de la carga que Dios ha puesto sobre los hombres para humillarlos con ella.

El ser humano tiene la idea o el concepto erróneo de que Dios está para arruinarle la diversión.
Que Dios no quiere que el hombre sea feliz, que se divierta, que disfrute de la libertad, que viva su vida, cree que Dios quiere que sea un religioso aburrido.
Nada más lejos de la verdad, si bien las religiones muchas veces hacen pensar eso con sus exigencias humanas, no es lo que Dios espera de sus criaturas.
Nos parecemos mucho al escritor bíblico en su queja, es que los escritores bíblicos fueron tan humanos como nosotros, es por eso que nos vemos reflejados en muchas situaciones que ocurrieron en el pasado, tenemos las mismas luchas o controversias que ellos tenían.

Pero en su búsqueda de encontrar el sentido de la vida. El escritor sagrado continúa diciendo;
Dios, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito, aun cuando el hombre no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que hará.

Nosotros también necesitamos encontrar el sentido de nuestra vida, para saber para que estamos en este mundo, como podemos disfrutar cada día de nuestra existencia en esta tierra y para reconocer que todo lo que sucede en este mundo es porque Dios lo permite, pero para eso debemos unirnos al pensamiento del escritor sagrado que lo manifiesta de esta manera.

Yo sé que lo mejor que puede hacer el hombre es divertirse y disfrutar de la vida,  pues si comemos y bebemos y contemplamos los beneficios de nuestro trabajo, es porque Dios nos lo ha concedido.  
Y también sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre. No hay nada que añadirle ni nada que quitarle; Dios lo ha hecho así, para que ante él se guarde reverencia. 
 Nada existe que no haya existido antes, y nada existirá que no exista ya. Dios hace que el pasado se repita. (Eclesiastés 3:9-15)

Necesitamos cambiar nuestra actitud, pues somos contradictorios en lo que queremos y lo que hacemos.

Por ejemplo; nos gustaría vivir mucho tiempo y llegar bien fuerte a la vejez, pero no ocurre eso

¿Por qué será? Nos preguntamos.
La respuesta la encontramos en nuestras propias acciones, en nuestra manera de vivir, en nuestro comportamiento, en nuestra forma de pensar.

Decimos voy a disfrutar de la vida, no me voy a privar de nada, voy a hacer lo que quiero, lamentablemente lo que nos gusta hacer no siempre es lo correcto, lo que queremos hacer sin que nadie nos diga nada, muchas veces es destructivo para nuestra vida.

Por eso al poco tiempo nos damos cuenta que nuestra salud se va deteriorando, entonces tratamos de ocultar lo que nos pasa, nos victimisamos  y sufrimos en silencio ese deterioro físico, emocional, afectivo, y empeoramos la situación.

Creemos que haciendo lo malo, viviendo mal, podemos disfrutar de una vida agradable y que todo nos ira bien, y no es así.

El apóstol Pablo descubrió esto y escribió para advertirnos del peligro;
Todo me es permitido pero no todo conviene, todo me es permitido pero yo no me dejare dominar por ninguno.
1 Corintios 6:12

Las Sagradas Escrituras nos recuerda que; no debemos engañarnos a nosotros mismos, todo lo que sembramos, eso vamos a cosechar. Si sembramos maldad, cosecharemos maldad.
Si sembramos corrupción, cosecharemos corrupción. Gálatas 6:7-8

Por eso es muy importante lo que hacemos, como nos comportamos, cuales son nuestros gustos o deseos.
Darnos todos los gustos no significa que disfrutemos de la vida.


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