Bicentenario de la Independencia Argentina

Fue emocionante y conmovedora la celebración del Bicentenario de la Independencia Argentina a lo largo y ancho del País. Vimos como cada Provincia, cada municipio, cada persona disfrutaba de esta celebración sumándose de una manera u otra con festivales, con reconocimientos, con inauguraciones recordando ese momento especial como fue la declaración de la independencia.
Sera emocionante y conmovedor también de aquí en adelante como sociedad, continuar trabajando con el propósito de acentuar más esa independencia, uniéndonos como argentinos, buscando el bien común, respetando las leyes, respetándonos como personas, profundizando la generosidad de renunciar al egoísmo, dejar de lado las diferencias políticas o de clases, aceptándonos como hermanos integrantes de la gran familia argentina.
Lo más importante es que reconozcamos a Dios como único Señor de nuestras vidas, y que hagamos lo que él nos pide. Dios nos dará a su tiempo todo lo que necesitemos.  Así que no nos preocupemos por lo que pasará mañana. Ya tendremos tiempo para eso. Recordemos que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.
Celebrar los 200 años de la Independencia Argentina, fue un acontecimiento muy particular en la historia de los pueblos, pues todo comienzo de una nueva Nación, para ser libre y soberana en sus decisiones internas, necesita desligarse de toda dominación extranjera y tener su propia Constitución como fundamento firme que rija el destino de la nueva y gloriosa nación.
Eso es lo que ha logrado el pueblo argentino como sociedad hace 200 años pero creo que no es todo, que se necesita algo más para ser verdaderamente libres. Observando nuestro presente podemos detectar que aunque se consiguió la soberanía nacional por medio de la independencia, no somos totalmente libres en cuanto a la toma de decisiones personales, que hay cosas que todavía nos domina como sociedad y como individuos.
Debemos buscar declarar nuestra independencia del egoísmo, de la violencia, de la corrupción, del mal trato, de la mezquindad, del orgullo, del engaño y la mentira que nos tienen dominados y causan mucho daño a nuestra sociedad y dejar que un libertador nos libre de todos estos enemigos.
Recordemos que hace 200 años un grupo de patriotas declaró la independencia, pero luego fue el Gral. San Martín quien libro las batallas por la libertad, venciendo a los enemigos que querían volver a dominarnos como sociedad.
Así también hace miles de años que personas piadosas se acercaron a Dios buscando ser libres del pecado que los asediaba. Y hace dos mil años Dios les envió un Salvador, quien libró la más cruenta batalla contra el diablo y el pecado enemigo de la humanidad, venciéndole en la Cruz del Calvario.

Algo que en este tiempo nos cuesta mucho, es pensar en el otro, eso nos da una pauta clara de que no somos libres. Hay algo que nos domina y no permite que tomemos decisiones sabias. 
Jesús les dijo: Les aseguro que todos los que pecan son esclavos del pecado.   Así que, si el Hijo de Dios los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres. 
Pr. Sosa

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